La política es mercado.

Adaptación libre del Manifiesto Cluetrain

  1. Los estados son conversaciones.
  2. Los países consisten de seres humanos, no de sectores demográficos.
  3. Las conversaciones entre seres humanos suenan humanas. Se conducen en una voz humana.
  4. Ya sea transmitiendo información, opiniones, perspectivas, argumentos en contra o notas humorísticas, la voz humana es abierta, natural, sincera.
  5. La gente se reconoce como tal por el sonido de esta voz.
  6. Internet hace posible tener conversaciones entre seres humanos que simplemente eran imposibles en la era de los medios de comunicación masivos .
  7. Los enlaces socavan a las jerarquías.
  8. Tanto entre países interconectados como entre ciudadanos intraconectados se utilizan nuevas y poderosas formas de comunicación.
  9. Las conversaciones en red hacen posible el surgimiento de nuevas y poderosas formas de organización social y de intercambio de conocimientos.
  10. Como resultado, los países se vuelven más inteligentes, más informados, más organizados. La participación en un país interconectado hace que las personas cambien de una manera fundamental.
  11. Las personas que participan en estos países interconectados han descubierto que pueden obtener mucha mejor información y soporte entre si mismos que de las instituciones. Ya basta de la retórica política acerca de añadir valor a servicios esenciales.
  12. No hay secretos. El país en red sabe más que las instituciones acerca de sus propios estados. Y ya sea que las noticias sean buenas o malas, se las comunican a todo el mundo.
  13. Lo que ocurre en los países, también sucede entre los ciudadanos. Una construcción metafísica llamada “Gobierno” es lo único que queda entre los dos.
  14. Los políticos no hablan en la misma voz que estas conversaciones interconectadas. Para su “electorado objetivo”, los políticos suenan huecos, opacos, literalmente inhumanos.
  15. En sólo unos pocos años, la actual “voz” homogenizada del mundo de la política — el sonido de sus propuestas y la propaganda oficial — parece tan rebuscado y artificial como el lenguaje de la corte francesa en el siglo 18.
  16. Hoy en día, los políticos que hablan el lenguaje del charlatán, ya no logran captar la atención de nadie.
  17. Loa políticos que asumen que los países en linea son iguales a los países que ven sus anuncios por televisión, se engañan a si mismos.
  18. Los políticos que no se dan cuenta que sus países ahora están interconectados persona-a-persona, y en consecuencia volviéndose más inteligentes y profúndamente unidos en conversación, están perdiendo su mejor oportunidad.
  19. Las instituciones ahora pueden comunicarse con sus ciudadanos directamente. Esta podría ser su última oportunidad si la desperdician.
  20. Los políticos deben darse cuenta que sus votantes se ríen frecuentemente de ellos.
  21. Las instituciones necesitan “alivianarse” y tomarse menos seriamente. Necesitan tener sentido del humor.
  22. Tener sentido de humor no significa poner chistes en las webs oficales. Requiere tener valores, un poco de humildad, honestidad y un punto de vista sincero.
  23. Los partidos que intentan “posicionarse”, necesitan adoptar una posición. Idealmente relacionada con algo que realmente le importe a su electorado.
  24. Las declaraciones exageradas — “Estamos en posición de mejorar los índices de XYZ” — no constituyen una posición.
  25. Los políticos necesitan bajar de su pedestal y hablarle a la gente con quien esperan establecer relaciones.
  26. Las relaciones públicas no se relacionan con el público. Los gobiernos tienen un temor profundo de sus ciudadanos.
  27. Al usar un lenguaje que resulta distante, poco atractivo, arrogante, levantan muros que los distancian de sus ciudadanos.
  28. La mayoría de las políticas estatales se basan en el temor de que el pueblo pueda enterarse de lo que realmente sucede dentro del estado.
  29. Ya lo dijo Elvis Presley: “No podemos seguir juntos si sospechamos mutuamente.”
  30. La lealtad al partido es la versión política de una relación estable, pero el rompimiento es inevitable — y se aproxima rápidamente. Gracias a que están interconectados, los ciudadanos inteligentes pueden renegociar sus relaciones con velocidad increible.
  31. Los ciudadanos interconectados pueden cambiar de partido instantáneamente. Los “ciudadanos del conocimiento” interconectados pueden cambiar de partido durante la comida. Las propias iniciativas institucionales de recortes y reformas nos enseñaron a preguntar: “¿Lealtad? ¿Qué es eso?”
  32. Los países inteligentes encontrarán gobernantes que hablen su mismo lenguaje.
  33. Aprender a hablar con una voz humana no es un truco de magia. No puede ser aprendido en una conferencia.
  34. Para hablar en una voz humana, las instituciones deben compartir las preocupaciones de sus comunidades.
  35. Pero primero, deben pertenecer a una comunidad.
  36. Las instituciones deben preguntarse a sí mismas hasta dónde llega su cultura social.
  37. Si su cultura acaba antes que comience su comunidad, entonces no tendrán estado.
  38. Las comunidades humanas se basan en el diálogo — conversaciones humanas acerca de inquietudes humanas.
  39. La comunidad del diálogo es el país.
  40. Los partidos políticos que no pertenecen a una comunidad de diálogo, morirán.
  41. Los gobiernos han hecho una religión de su seguridad, pero esto no sirve de nada. La mayoría se protegen menos en contra de las multinacionales que de su propio mercado y fuerza de trabajo.
  42. Tal como en los países interconectados, las personas también se comunican entre sí directamente dentro de las instituciones — y no solamente hablan acerca de las reglas, regulaciones y la linea oficial.
  43. Estas conversaciones se llevan a cabo a través de los webs institucionales. Pero sólo cuando las condiciones son favorables.
  44. Las instituciones instalan sus webs desde arriba para distribuir sus políticas y otra información oficial que sus propios funcionarios están tratando de ignorar.
  45. Las webs institucionales tienden a centrarse en el aburrimiento. Las mejores se construyen desde abajo por individuos participativos que cooperan para construir algo mucho más valioso: una conversación real interconectada.
  46. Un web saludable organiza a los ciudadanos en varios sentidos de la palabra. Su efecto es más radical que la agenda de un ministerio.
  47. Aunque esto asusta mucho a los gobiernos, también dependen en gran medida de estas webs abiertas para generar y compartir conocimientos críticos. Necesitan resistirse a la tentación de “mejorar” o controlar estas conversaciones.
  48. Cuando las webs institucionales no se limitan por el temor y normativas, el tipo de conversación que promueven resulta notablemente parecido a una conversación de los países conectados en red.
  49. Los organigramas funcionaron en la vieja política en que los planes podían entenderse completamente desde el tope de las empinadas pirámides burocráticas y se podían pasar detalladas órdenes desde arriba.
  50. Hoy en día, el organigrama está hiperenlazado, no jerarquizado. El respeto al conocimiento práctico resulta más importante que la autoridad abstracta.
  51. Los estilos administrativos de “control de mando”, surgen de, y refuerzan la burocracia, las luchas de poder y una cultura general de paranoia.
  52. La paranoia mata la conversación. Esa es su meta. Pero la falta de una conversación abierta mata a las instituciones.
  53. Existen dos conversaciones llevándose a cabo. Una dentro de las instituciones. Otra con el ciudadano.
  54. En general, ninguna de estas conversaciones va muy bien. Casi invariablemente, la causa del fracaso puede encontrarse en las ideas obsoletas de “control de mando”.
  55. Como política, estas ideas son venenosas. Como herramientas, están descompuestas. Las prácticas de “control de mando” chocan con la hostilidad de los “ciudadanos del conocimiento” interconectados y generan desconfianza.
  56. Estas dos conversaciones quieren encontrarse. Hablan el mismo idioma. Reconocen sus voces mutuamente.
  57. Los políticos inteligentes harán lo que sea necesario para lograr que lo inevitable suceda cuanto antes.
  58. Si el coeficiente intelectual se midiera como la disposición de “abrir paso” o quitarse de en medio, resultaría que muy pocos políticos se han vuelto sabios.
  59. Aunque en este momento es un poco subliminal, hay millones de personas en linea que perciben a los gobiernos como algo un poco más que curiosas ficciones legales tratando activamente de evitar que estas conversaciones se entrecrucen.
  60. Esta es una actitud suicida. Los ciudadanos quieren conversar con sus instituciones.
  61. Desafortunadamente, la parte de las instituciones con la cual se quieren comunicar los ciudadanos se esconde tras una cortina de humo, de un lenguaje que suena falso — y las más de las veces lo es.
  62. Los ciudadanos no quieren conversar con charlatanes políticos. Quieren participar en las conversaciones tras la pared de protección institucional (firewall).
  63. Ponerse en un nivel más personal: Nosotros somos ese ciudadano. Queremos charlar contigo.
  64. Queremos tener acceso a tu información institucional, a tus planes y estrategias, a tus mejores ideas y a tu conocimiento genuino. No nos vamos a conformar con tus panfletos a cuatro colores, o con tu web sobrecargada de chucherías visuales pero con muy poca sustancia.
  65. Los funcionarios tambien somos ciudadanos que hacemos funcionar las instituciones. Queremos conversar directamente con el resto de ciudadanos con voz propia, no con frases trilladas escritas en un guión.
  66. Como funcionarios, como ciudadanos, estamos hastiados de obtener nuestra información por control remoto. ¿Por qué necesitamos informes impersonales y sondeos y estadísticas de tercera mano para presentarnos unos a otros?
  67. Como funcionarios y como ciudadanos, nos preguntamos ¿por qué no escuchas? Pareciera que hablas un idioma distinto.
  68. El lenguaje inflado y pomposo que utilizas — en la prensa, en tus mítines — ¿qué tiene que ver con nosotros?
  69. Quizás impresiones a tus votantes. Tal vez impresiones a la banca. No nos impresionas a nosotros.
  70. Si no causas gran impresión en nosotros, tus votantes van a salir perdiendo. ¿Que no entienden esto? si lo entendieran, no te permitirían hablar en la forma que lo haces.
  71. Tus ideas anticuadas acerca de “el estado” nos hace volverr la vista al cielo. No nos reconocemos en tus proyecciones — tal vez porque sabemos que ya estamos en otro lugar.
  72. Este nuevo “estado” nos parece mucho mejor. De hecho, nosotros lo estamos creando.
  73. Estás invitado, pero es nuestro mundo. Quitate los zapatos y déjalos junto a la puerta. Si quieres relacionarte con nosotros, ¡baja de tu pedestal!
  74. Somos inmunes a la publicidad. Olvídalo.
  75. Si quieres que te dirijamos la palabra, dinos algo. Que sea algo interesante para variar.
  76. Tambien tenemos algunas ideas para tí: nuevas herramientas que necesitamos, algún mejor servicio. Cosas por las cuales estamos dispuestos a participar. ¿Tienes un minuto?
  77. ¿Estas tan ocupado “haciendo política” que no puedes contestar nuestros e-mails? Vaya, te llamaremos mas tarde. Tal véz.
  78. ¿Quieres que pongamos nuestro voto? Nosotros queremos que pongas atención.
  79. Queremos que descartes tu viaje, que salgas de tu introversión neurótica, ven a la fiesta.
  80. No te preocupes, aún puedes hacer política. Eso sí, mientras no sea lo único en tu mente.
  81. ¿Te has dado cuenta que, por sí misma, la política es unidimensional y aburrida? ¿De qué más podemos charlar?
  82. Tu plan falló. ¿Por qué? Nos gustaría preguntarle a la persona que lo hizo. Tu estrategia política no tiene sentido. Nos gustaría charlar con el Presidente. ¿Cómo que no está?
  83. Queremos que trates a 50 millones de nosotros tan seriamente como tratas a un periodista de The Wall Street Journal..
  84. Conocemos algunas personas en tu partido. Son buena gente cuando estan “online”. ¿Tienes más de esos escondidos por ahí? ¿Pueden salir a jugar?
  85. Cuando tenemos dudas, nos apoyamos en el resto de nosotros para aclararlas. Si no tuvieras un control tan estricto sobre “tu gente” tal vez nos apoyaríamos en ellos también.
  86. Cuando no estamos ocupados siendo tu “electorado objetivo”, muchos de nosotros somos tu gente. Preferimos hablar con amigos online que estar viendo el reloj. Eso ayudaría a difundir tu proyecto mejor que tu Web del millón de euros. Pero tu dices que hablar con el ciudadano le corresponde a la Oficina de Atención al Ciudadano.
  87. Nos gustaría que entendieras lo que está pasando aquí. Eso estaría muy bien. Pero sería un error pensar que vamos a esperar con los brazos cruzados.
  88. Nos preocupan cosas más importantes que si vás a cambiar a tiempo para hacer política con nosotros. La política es sólo una parte de nuestras vidas. Parece ser todo en la tuya. Piénsalo bien: ¿quién necesita a quién?
  89. Tenemos poder real y lo sabemos. Si no alcanzas a ver la luz, alguien más vendrá y nos dará mayor atención, será más interesante y divertido para jugar.
  90. Aún en el peor de los casos, nuestra nueva conversación es más interesante que la mayoría de sesiones del Congreso, más entretenida que un programa de televisión y ciertamente más apegada a la vida real que cualquier web institucional que hayamos visitado.
  91. Nuestra lealtad es para con nosotros mismos — nuestros amigos, nuestros nuevos aliados y conocidos, hasta nuestros compañeros de batalla. Las instituciones que no juegan un papel en este mundo, tampoco tienen futuro.
  92. El gobierno gasta millones de euros en rescates a la banca. ¿Cómo es que no pueden escuchar el tic-tac de esta bomba de tiempo? En riesgo está algo más importante.
  93. Estamos tanto adentro de las instituciones como fuera de ellas. Los límites que separan nuestras conversaciones semejan el muro de Berlin hoy, pero son sólo un estorbo. Sabemos que caerán. Trabajaremos de ambos lados para hacerlos caer.
  94. Para la política tradicional, las conversaciones interconectadas parecen un mar de confusión. Pero nos estamos organizando más rápido que ella. Tenemos mejores herramientas, más ideas nuevas, y ninguna regla que nos detenga.
  95. Estamos despertando y conectándonos. Estamos observando. Pero no estamos esperando.

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